martes, enero 31, 2006

Fingir

Me verán improvisar. Como ahora mismo que, antes de pasar a leerles mi revisión irónica de mis dos años de juventud en París, me siento impulsado a decirles que sé perfectamente que la ironía juega con fuego y que, al burlar a los demás, a veces acaba burlándose a sí misma. Todos ustedes saben muy bien de que hablo. Cuando se finge el amor se corre el riesgo de llegar a sentirlo, quien parodia sin las debidas precauciones acaba siendo víctima de su propia astucia. Y aunque las tome, acaba siendo víctima igualmente. Ya lo dijo Pascal: “Es casi imposible fingir que se ama sin transformarse ya en amante.”

Enrique Vila-Matas, París no se acaba nunca

domingo, enero 29, 2006

Ma vie

Te vas sin mí, vida mía.
Ruedas,
Y yo todavía espero dar un paso.
Llevas la batalla hacia otra parte.
Me abandonas así.
Nunca te he seguido.

No veo claramente tus ofertas.
Lo poco que quiero, nunca lo traes.
A causa de esa falta, anhelo tanto.
Tantas cosas, casi el infinito.
A causa de ese poco que falta, que nunca traes.

Henri Michaux, Mi vida

sábado, enero 28, 2006

Peligrosa obsesión

Tan pronto apoyo mis pies en la vereda de la plaza Las Heras, advierto que una vez más, he llegado. Apuro la marcha bien dispuesto y por una de las sendas que cruzan el parque en diagonal, un recorrido de suaves ondulaciones y levemente empinado que va a dar con en el borde de lo que es, una pista de patín. Cada día o cada vez que transito por este lugar, intento imaginar sobre los tormentos y padecimientos que habrán soportado los habitantes forzados y presidarios de lo que es ahora, un espacio a cielo abierto. En esta plaza, la Revolución Libertadora fusiló al general peronista Juan José Valle, cuando en ella funcionaba la Penitenciaría nacional.

Es un día espléndido. Recostados sobre el pasto aún húmedo, dos jóvenes duermen el espeso sueño de otra noche de excesos y fiesta. Una señora mayor amolda la laxitud muscular de su cuerpo a una reposera, mientras lo embadurna con cremas, intentando conservar en su piel los pigmentos de melanina en fuga, adquiridos en su reciente veraneo. Un tanto más lejos, casi en el zócalo de la plaza, dos linyeras dormitan montados en sus andrajos, bajo la sombra que le propicia un árbol que, apiadándose de ellos, simula inclinársele para ampararlos ante tanto abandono. Por toda almohada, sus dos manos unidas y aplastadas debajo de sus cabezas. Sueñan -imagino- con una vida que merezca ser vivida.

Traspongo la avenida Coronel Díaz sin divisar un solo vehículo y apuntándole directo a Peña. Silencio en la calle desierta por estas horas. Silencio en todo el barrio. Silencio sólo quebrado por las voces chusmas y apariencias prepotentes de porteros o encargados de edificio, como gustan hacerse llamar. Silencio fracturado por el raspar de sus mangueras sobre el piso y el chorro persistente del agua derramada. Veredas mojadas, vapor y calor. De todos modos, tiene su encanto la calle Peña, tan desnuda y vacía. Señoriales y distinguidos los edificios de antaño, se mezclan con torres modernas y funcionales; entre ambos, casonas de una planta dibujan sus perfiles acurrucadas y resguardadas por la sombra de toneladas de hormigón.
Luce distinto el barrio mudo y en soledad. Como una dama distinguida y de manera sobria, comienza a despabilarse la Recoleta.

Un taxista detiene su marcha justo en la esquina de Peña y el Pasaje Bollini. El hombre que debe rondar los cuarenta años, logra descender muy a duras penas, luchando e intentando acondicionar su encorvado cuerpo. El rostro deja traslucir la mueca que mezcla el fastidio y el cansancio con el calor agobiante de la mañana. Quizás y producto de ello, olvida cerrar la puerta de su vehículo. Mientras tanto y desde su radio, lanzan sus sermones fatales los fieles compañeros de andanzas: los periodistas de Radio 10. Ahora, se escucha la voz adoctrinadora del analista político de turno, que de manera harto suficiente, se le antoja más que justos los motivos esgrimidos por los capangas de Washington y Jerusalén de no negociar con el triunfante grupo integrista palestino Hamas.

El taxista estira una vez más sus piernas, bosteza profundo y seca su frente sudada con un pañuelo de papel arrugado. Llegó a su fin el descanso. Es necesario seguir. En tanto esto sucede y antes de volver al auto, estima conveniente dejar sentada su opinión:
-¿Escuchó lo que dijeron? ¿Escuchó maestro? Tienen razón los de Radio 10, los piqueteros no aprenden más, no quieren laburar, les regalan la guita y además, nos joden la vida a nosotros. Negros de mierda. Acá hace falta mano dura; eso, mano dura. Hay que matarlos a todos.

viernes, enero 27, 2006

Las palabras y las cosas

Los códigos fundamentales de una cultura -los que rigen su lenguaje, sus esquemas perceptivos, sus cambios, sus técnicas, sus valores, la jerarquía de sus prácticas- fijan de antemano para cada hombre los órdenes empíricos con los cuales tendrá algo que ver y dentro de los que se reconocerá. En el otro extremo del pensamiento, las teorías científicas o las interpretaciones de los filósofos explican por qué existe un orden en general, a qué ley general obedece, qué principio general puede dar cuenta de él, por qué razón se establece este orden y no aquel otro. Pero entre estas dos regiones tan distantes, reina un dominio que, debido a su papel de intermediario, no es menos fundamental: es más confuso, más oscuro y sin duda, menos fácil de analizar. Es ahí donde una cultura, librándose insensiblemente de los órdenes empíricos que le prescriben sus códigos primarios, instaura una primera distancia en relación a ellos, les hace perder su transparencia inicial, cesa de dejarse atravesar pasivamente por ellos, se desprende de sus poderes inmediatos e invisibles, se libera lo suficiente para darse cuenta de que estos órdenes no son los únicos posibles ni los mejores; de tal suerte que se encuentra ante el hecho en bruto de que hay, por debajo de sus órdenes espontáneos, cosas que en sí mismas son ordenables, que pertenecen a cierto orden mudo, en suma, que hay un orden. Es como si la cultura, librándose por una parte de las rejas lingüísticas, perceptivas, prácticas, les aplicará una segunda reja que las neutraliza, que, al duplicarlas, las hace aparecer a la vez que las excluye, encontrándose así ante el ser en bruto del orden. En nombre de ese orden se critican y se invalidan parcialmente los códigos del lenguaje, de la percepción, de la práctica. En el fondo de este orden, considerado como suelo positivo, lucharán las teorías generales del ordenamiento de las cosas y las interpretaciones que sugiere. Así, entre la mirada ya codificada y el conocimiento reflexivo, existe una región media que entrega el orden en su ser mismo: es allí donde aparece, según las culturas y según las épocas, continuo y graduado o cortado y discontinuo, ligado al espacio o constituido en cada momento por el empuje del tiempo, manifiesto en una tabla de variantes o definido por sistemas separados de coherencias, compuesto de semejanzas que se siguen más y más cerca o se corresponden especularmente, organizado en torno a diferencias que se cruzan. Tanto que esta región media, en la que se manifiesta los modos de ser del orden, puede considerarse como la más fundamental: anterior a las palabras, a las percepciones y a los gestos que, según se dice, la traducen con mayor o menor exactitud o felicidad (por ello, esta experiencia del orden, en su ser macizo y primero, desempeña siempre un papel crítico); más sólida, más arcaica, menos dudosa, siempre más verdadera que las teorías que intentan darle una forma explícita, una aplicación exhaustiva o un fundamento filosófico. Así, existe en toda cultura, entre el uso de lo que pudiéramos llamar los códigos ordenadores y las reflexiones sobre el orden, una experiencia desnuda del orden y sin modos de ser.

Fragmento del prefacio de Las palabras y las cosas, Michel Foucault

jueves, enero 26, 2006

Monk

Una vez le hicieron escuchar a Duke Ellington una grabación de Monk. Ellington, que nunca lo había oído hasta entonces, creyó que era el mismo y se desorientó: “¿Cuándo toqué ese tema”?

Sus discos y sus giras se suceden unas tras otras. Y Monk empieza a mostrar signos crecientes de locura. O a acentuar algunos rasgos excéntricos que siempre había tenido. Por ahí, simplemente se hacía el loco. El doctor Laurent Cox, al que alguna vez consultó su mujer, Nellie, argumentaba con más sentido común que ciencia que “alguien que se hace el loco, un poco loco tiene que estar”

Ni en Evans ni en Monk, tomados como posibles paradigmas en la construcción de lo que todavía hoy es el jazz moderno, el sonido es algo casual. El timbre no es anterior a la interpretación y, en ambos, la factura de ese timbre es un rasgo constitutivo del estilo. Al reciente fallecido Tommy Flanagan, alguien a quien le gustaba tocar la música de Monk, le preguntaron una vez cuál era su manera de interpretarla. “Con cuidado”, contestó.

Fragmentos de Thelonius Monk, La música de las esferas
Diego Fischerman, Escrito sobre música, Paidós

miércoles, enero 25, 2006

Sobre la utilización del etcétera - Parte I

Por orden de llegada, copio y pego las tres primeras opiniones sobre la utilización del etcétera.
Gracias infinitas a ellos y además; el deseo de leer otras opiniones.

Daniel Freidemberg “Toménlo como de quien viene”

A veces, sí, es giro evasivo, a veces pijoteo, a veces escapatoria, y a mí me suena sobre todo a pereza mental o falta de recursos (de esa falta de recursos que viene de no interesarse en buscarlos). No lo uso, trato de no usarlo, aunque para ciertas tareas profesionales no pueda en ocasiones evitarlo. Iba a hacerme el gracioso y terminar este comment poniendo "etc", pero no veo por qué tendría que ser gracioso.

Aydé Beron “Plaza Constitución”

Es cierto, es una porquería. Es el comodín de todo lo que no quiero decir y me vendría fenómeno que el otro entienda. No dicho y reconstrucción de sentido. Lo interesante es que en el "etc" nadie parece dudar, confundirse, anclar en otro lado. Entonces la pereza es tanto del que escribe como del que lee.
Prefiero el silencio.

Jorge Mayer “Et in Arcadia ego”

No sirvo para alambrar. Lo digo en sentido estricto. La última vez que trabajé bajo el yugo paterno nos tocó alambrar nuestro huerto. El flamante alambre estaba enrollado, que es como lo venden. Yo llevaba la punta y debía enhebrarlo en los ojales que antes habíamos hecho en los maderos. Papá, detrás de mí, soltaba la cuerda a medida que yo progresaba. El alambre tendía a volver a la situación de rollo, de suerte tal que la punta no dejó nunca de dar vueltas dentro de la palma de mi mano desnuda. Por supuesto, viendo las heridas que me provocó el combate, me juramenté no volver a trabajar -de hecho no he vuelto a hacerlo- y supe que alambrar nunca sería lo mío.
Alambrar, ponerle límites concretos a determinada materia es lo que en la escuela nos enseñaron como “definición por comprensión” en contraposición a la “definición por extensión”. En matemáticas la cuestión es más o menos fácil porque las definiciones son terminantes y las enumeraciones respetan un postulado lógico. Si digo “3, 6, 9, ..., n” nadie me preguntará qué hay en el medio.
Fuera de este terreno ideal la cuestión es un poco más complicada. Las ciencias sociales se basan en convenciones más o menos ciertas: de acá para acá, es esto, y de acá para allá es lo otro; pero la claridad de ese límite jamás podría aspirar a la perfección de un conjunto definido como “números primos menores a 10”. En las ciencias sociales el “esto” o el “aquello”, para ser elementos útiles a una nomenclatura, están condenados a una rigurosa definición previa, que cuando pasa a formar parte del acervo de la disciplina en estudio, cumple las funciones de lo sobreentendido.
El etcétera suple la morosidad de una “definición por extensión” y se asienta en el supuesto de que el otro, el que escucha, el que lee, conoce el corpus de sobreentendidos en esa materia. No pensemos ya en la ciencia, sino en una charla entre amigos: alguien me dice que en la cena del viernes estaban fulano, mengano, los otros. Y yo sé que si estuvieron fulano y mengano, los otros son sultano y perengano.
Ahora bien, si alguien preguntase por mi canon literario y yo respondiese que los últimos tres escritores argentinos que calaron hondo en mí son Felisberto Hernández, Juan Rodolfo Wilcock y Roberto Bolaño (algo que podría decir sin ponerme colorado), y no hago ninguna aclaración más, estoy haciendo trampa. Mi afirmación resulta temeraria. Felisberto era uruguayo, tal vez probó suerte aquí y tuvo que volverse a los bares montevideanos donde tocaba el piano. Wilcock no sólo se fue del país sino que repudió el idioma y se dedicó a escribir en italiano. Bolaño, un gran admirador de las letras argentinas, era chileno, vivió en México y en España y es probable (no podría aseverarlo) que haya muerto sin un sello argentino en su pasaporte. Tenemos entonces un escritor provinciano, uno que renunció a la nacionalidad y otro derechamente apátrida. Entonces, ¿qué fue lo que dije?. Nada y tal vez demasiado, pero el lector tiene todo el derecho a patalear.
Es que lo estoy condenando a sentirse un estúpido por no entender o a que practique respecto de mí una actividad inquisitorial que agregue más elementos.
Si leyera, por ejemplo, que en mi blog dice “Jorge Mayer, Trelew, Patagonia”, tal vez sospechase que para mí Argentina es un país imaginario que ocurre en la televisión o, incluso mejor, que la categoría nacionalidad me resulta despreciable. Ese dato no le bastaría, sin embargo, para que sepa que yo creo que el autor siempre se exila a ese lugar que escribe. (Y esto dicho omitiendo la dimensión temporal que supone mi respuesta: desde el modesto Libro sin tapas de Felisberto a la titánica 2666 de Bolaño pasaron ¡ochenta años!)
Pero si me toma como un estúpido, que cuando le preguntan por manzanas responde hablando de cables pelados, no me asiste el derecho a sentirme ofendido.
Queda claro entonces que, fuera del mágico mundo de las ciencias exactas, todo es arbitrario. Deviene entonces de capital importancia el hecho de asumir tal arbitrariedad y esclarecer al lector no avisado respecto de cuál es el camino recorrido. Y en ese punto conviene ser renuente a los facilismos hijos de la pereza o de la desidia: la deshonestidad intelectual no queda tan lejos.
Eso no obsta a que en los mundos imaginados que caben dentro de la literatura, todo pueda (e incluso deba) ponerse en jaque, pero eso ya es arte y nada puedo decir a su respecto.

lunes, enero 23, 2006

Probabilidad de Paraíso

Ya sé qué nadie va a venir a mí, nadie viene a mí, después de todo; menos aún a preguntarme ¿Cuál cree Usted que podría ser el tema musical del verano? No importa. De todos modos y de manera muy gentil y con muchísimo gusto, me explayaría al respecto.
-Vea, creo que no sólo puede ser el tema del verano, tiene pinta y olorcito a ser; sino el tema del año, uno de los mejores. De eso estoy seguro. Tome nota, por favor: “En dirección contraria”, Natalia y la Forquetina, Casa.
-¿Algo más para acotar?
-Si, en caso de encontrarse solo para la audición, seleccione el track 8 y oprima memory, luego repeat; intente atenuar la luz de la sala, acomode su anatomía recostándose en el lugar más cómodo que encuentre y déjese llevar. Un ángel llamado Natalia le susurrará palabras apenas perceptibles a su oído y el celestial sólo de flauta traversa de Levi, lo transportará y depositará en las puertas mismas del Paraíso.
-¿Y si gozamos de compañía?
-En ese caso ingresarán juntos, muy juntos, al mismísimo Paraíso.
-Muchas gracias.
-De nada, faltaba más. Ha sido un gusto.

domingo, enero 22, 2006

Demoliendo nombres

El próximo viernes 27, cumpliría doscientos cincuenta años Johannes Chrysóstomus Wolfgangus Theophilus Mozart, quien jamás se llamó Amadeus ¿A quién le entrego el CD de Waldo de los Ríos que compré de regalo?

Página/12.com

El Blues de la cigota

O polvos de una clonación imperfecta. Continua la saga del clonador coreano Hwang , quien dijo que clonó; pero no, no clonó y lo pescó “La guardia de los clonadores”, brigada concebida in-vitro y creada a los efectos.

El Pais.es

Dolores Solá

No por conocida -entiendo que se la conoce- deja de sorprender la melódica y extraña sonoridad que expresa la voz de la bellísima Dolores Solá. Emprendiéndole con tangos, milongas y hasta un chamamé (Llámame chamamé), “Ayer hoy era mañana” (1997), el primer disco de “La Chicana”, resulta ser, en el modesto entender de quien esto escribe, uno de esos discos que hay que tener. La versión de “Tinta roja” es tan sentida y apasionada, como sutil y leve. Dolores, entre las damas y Ariel Ardit, voz de “El Arranque”, entre los caballeros; resultan las principales expresiones vocales del tango de estos tiempos. Opinión muy subjetiva, objetable y discutible. Está claro.
De "La Chicana" se encuentra por estos días y a la venta un cuarto disco (el tercero, “Tango agazapado”), una selección de “Ayer hoy era mañana” y del posterior, “Un giro extraño” (2000). “Canción llorada” -así se llama- incluye tres temas inéditos y otros tantos, versionados; entre ellos la fresca interpretación de “Los años de joda de Aníbal” (Frank’s wild years), de Tom Waits. Si, Tom Waits.

José Pablo Feinmann

“Kirchner no tiene masa que lo siga”
El gobierno, el poder, el imperio, la guerra, los liderazgos, la izquierda, la derecha, Cromañón. Eduardo Aliverti mano a mano con José Pablo Feinmann.
Último programa de Marca de Radio del 2005

Marca de Radio.com.ar

La estética, el mercado y el trabajo

No podemos negar que estamos en una sociedad donde tener un cuerpo perfecto te da muchas ventajas. Facilita que triunfes no sólo como actriz o actor o modelo; incluso te ayuda para conseguir cualquier otro tipo de trabajo. Lo decimos continuamente, la imagen es muy importante y la que se lleva actualmente es difícil de conseguir si no es pasando por el quirófano o pasando mucha hambre. Aunque todos aquellos que la han conseguido, sobre todo los famosos, sigan haciendo creer a los demás que ni una cosa ni otra: ni han pasado hambre ni se han operado. Es sólo que son así de nacimiento.

Cristina Sánchez Miret, socióloga, para La Vanguradia de España

Fusil al hombro

Con Evo Morales acceden al gobierno de Bolivia las sometidas masas indígenas que conquistaron su derecho al voto en la revolución de 1952 “fusil al hombro”.
Ya anunció que no habrá más un ministerio de Asuntos Indígenas, porque eso es discriminatorio, dijo, pero tampoco un ministerio para los blancos, como señaló irónicamente, en la prensa boliviana. Alguno de sus ex ideólogos supo decir que Morales tiene la oportunidad histórica de integrar, desde un Estado reconstruido, la democracia y la economía comunitaria indígena de los “aillus” con la nacionalización de los recursos y el capitalismo agroganadero de Bolivia. Por lo pronto, en el país más pobre de Sudamérica, en el más saqueado y rico en recursos, Evo Morales prometió gobernar con el precepto indígena fundamental: no robarás, no mentirás, no serás flojo.

Diario El Pregón, San Salvador de Jujuy

Perdiendo el control

Mientras aguardo el comienzo de David Nalbandian con Tommy Robredo, chapoteo con el control remoto por algunos canales.
Ciudad Abierta, Cien Lucas, video clip de Me darás mil hijos. Bien. Sigo. Tecleo al voleo dos dígitos y caigo en Gesell Rock, según dice la placa. No, digo que no, mientras intento comprender que hacen esos pibes allí arriba, relucientes y meneándose como autómatas enfundados en envases galácticos. Supongo que es música. Pero no, resisto; más aún cuando intento procesar imagen y sonido, la mezcla es fatal: vocecitas mínimas, toscas, bizarras, estirando los chillidos entre sonrisitas histéricas, carentes de sensibilidad y armonía. Claro qué no, me prometo que será la primera y última vez, lo juro por ésta ¿Cómo es posible qué esos pibes digan que hacen música? Debo ser yo. Hablo de Miranda!, creo que el signo de admiración resulta un exceso, que con el colorinche alcanza y sobra.

sábado, enero 21, 2006

Polito

Un libro rescata la figura de Fabian Polosecki .

Página/12.com

El asadito

Tal vez la desesperanza se instaló en mí, tal vez me descubra encolumnado en las filas de los quejosos e insatisfechos recurrentes; quizás mi tendenciosa y manifiesta repugnancia por ciertos gobernantes, me impidan advertir la seducción y fascinación de corresponder con marcada elocuencia a convivir incluido en semejante estadio de prosperidad y bonanza, a echarme en brazos del disfrute que concede la plenitud y esplendor de habitar un país con crecimiento macroeconómico medido en índices chinos. En síntesis: dejar transcurrir la vida tan suave e imperceptible y terminar de una buena vez y para siempre, de recriminarme y reprocharme que no, que no existen ningún motivo que justifique mi obstinado descontento. Dados por ciertos cada uno de los puntos arriba citados, se manifiesta como tarea harto peliaguda intentar imaginar que estos individuos son los que se adjudican el derecho de defender los derechos de quienes dicen defender.

Página/12.com

viernes, enero 20, 2006

Francisco Camacho, el patriota lácteo

Estos tipos, inconfundibles empresarios argentinos , son aquellos mismos que el propio Kirchner se encargó de enaltecer y alabar, definiéndolos como la burguesía nacional. Cómo si no supiera con los especímenes que estaba pactando; los invitó a la Casa de Gobierno, les rogó e imploró: Por favor, miren, sean buenos; hagan un esfuerzo, es por la gente ¿Comprenden?
Pero no, el empresariado argentino nunca entiende. Lo único que atiende y cuida es su juego. Lo dramático es que todos los funcionarios, presidente incluido, no perciban de qué se trata. O lo qué es aún peor, fingen no darse cuenta.

Página/12.com

Sobre la utilización del etcétera

“Muchos de nosotros tuvimos varias oportunidades de comprobar la insólita amplitud de la gama de vínculos personales que Pancho fue cultivando en el curso de su vida: estudiantes, profesores, dirigentes políticos, trabajadores, escritores, músicos, artistas plásticos, etc.”

Pancho en sus trabajos y sus días. Prólogo de Emilio de Ípola, La cola del diablo, itinerario de Gramsci en América Latina, de José “Pancho Aricó.

Hago mención de este párrafo con la única intención de evidenciar un ejemplo del uso del etcétera.

Según la Real Academia Española, etcétera. (Del lat. et cetĕra, y lo demás). 1. expr. U. para sustituir el resto de una exposición o enumeración que se sobreentiende o que no interesa expresar. Se emplea generalmente en la abreviatura etc. U. t. c. s. m.

Quién esto señala, confiesa desconocer todos los principios y elementalidades que establecen las estructuras literarias. Pero su apreciación visual, de común, vulgar y simple lector caótico, discontinuo y disperso; la utilización del etcétera por parte de los profesionales de la palabra, se le antoja a pijoteo, a giro evasivo y a pretexto de escapatoria. Definitivamente: no me gusta. Cuando intento borronear idioteces, evito su uso.
Pues bien, desconozco si mi vacilación es más o menos importante que el debate que se desató -para regocijo de quienes intentamos seguirlo-, sobre posicionamientos de la crítica literaria, de algunos críticos o de escribir con todo el diccionario o sin él.
Es sólo eso: una inquietud que traslado a los entienden del tema y sin mayor intención que esa. Si tienen unos minutos para perder y desean hacerlo, me placería leer sus idóneas y precisas consideraciones al respecto.

Políticamente incorrecto

La política, se ha puesto los pantalones largos, ha pegado un portazo y se ha ido a vivir sola. Lejos de casa, lejos de la gente, lejos de la realidad; en su huída -por conveniencia o cobardía- ha dado vuelta su espalda y dejado huérfanos a quienes le dieron vida; la alimentaron, aún dejando de nutrirse ellos mismos para ese menester; y a quienes la defendieron con sus propias vidas. En definitiva, la política es un hijo ingrato que hace todo lo posible y lo imposible, para exhibirse de la única forma que no debería de mostrarse: indiferente.
¿Existe algo más mezquino y miserable que la indiferencia?

jueves, enero 19, 2006

Al pasar

Recién nomás escuché decir a Aníbal Ibarra:
“La gente tiene más sentido común que la política”

Pequeña semilla

El director de orquesta y pianista Daniel Barenboim dedicará la dotación del Premio por la Paz que le ofreció la Asociación para las Naciones Unidas en España a un proyecto musical solidario.

Radio Jai.com

Imágenes

Me pregunto inútilmente cuál es el rédito, beneficio o provecho que obtiene la televisión en mostrar y hasta regodearse, exhibiendo impúdicamente, en vivo y en directo, el dolor infinito de los padres de las víctimas de Cromagñon.

Juicio

Sobre el juicio a los responsables de la masacre de Avellaneda del 26 de Junio del 2002, opina Emilio Marín . Riguroso y preciso. Sólo convendría puntualizar que el fotógrafo Pepe Mateos exigió que se publicaran sus tomas y fue responsabilidad de los directivos de Clarín la no publicación de las mismas.

El Ortiba.org

miércoles, enero 18, 2006
Hoy el día comenzó bien. Conquistar un asiento en el 110 resulta un pequeño milagro, como para iniciar la jornada con mejor humor que el habitual. Viajar sentado confiere otra perspectiva, que ahora no guarda importancia comentar. Si que con mis huesos ubicados en lo que dice ser un asiento, logré leer de corrido algunas páginas de “El grano de la voz”. Y quedó rebotando esto que al pie transcribo de manera textual:

“Se ha dicho: el escritor debe comprometer su obra. Pero esto lo dice desde la teoría, puesto que todos los días se enfrenta al fracaso. Podemos preguntarnos por qué este fracaso. Porque, simplemente, la escritura es el arte de plantear las pregunta y no responder a ellas o resolverlas.
Sólo la escritura puede plantear una pregunta y, por el hecho de que lleva en sí una fuerza, puede dejar esa pregunta en suspenso. Cuando las preguntas planteadas son verdaderas, molestan”

Roland Barthes, El grano de la voz, Entrevistas 1962-1980

Rata de Barrio Parque

¿Qué intenta revelar la flamante rata de Barrio Parque ? ¿Con él los pibes no se hubiesen muerto? ¿Puede existir tamaño nivel de crueldad a cambio de unos cientos de miles de votos para dentro de no sé cuánto tiempo? ¿El Rafa Dizeo hubiese sido la persona idónea en seguridad?
Qué pedazos de bichos construye la sociedad, los vota y los erige como representantes de sus ideas. De otra manera no se entiende que el líder PRO resultó ser el ganador de la última elección en Capital Federal.
Estamos en problemas. Serios problemas.

Clarin.com

martes, enero 17, 2006
No se trata pues, de encontrar en el otro, en ese otro que mal se supone, tendría que estar ahora leyendo aquí, cuando en verdad no hay nadie; o si ¿Cómo saberlo? Dando por cierta y valedera que la virtualidad que concede este medio de reconocerse y reencontrarse, del percibir cierta arista de identificación, pretérita o reciente; no sustituye de modo alguno los afectos auténticos y corpóreos; los terrenales y tangibles. Esos que se nos plantan de frente y nos miran, hablan, asisten, retan, demandan, extrañan, besan, acarician, provocan, rozan, sosiegan y desasosiegan. Resumiendo: nos quieren. Y cuando ello no acontece, irremediablemente se saborea ese gusto tan amargo, tan de bajón. De no entender de qué se trata, de qué viene el asunto. De andar perdido como ciego en la bodega.

Definitivamente deberé de atribuírselo a mi exceso de sensibilidad. Por ello, esta texto maravilloso escrito por Daniel Freidemberg me hace aterrizar de emergencia, con todo el combustible en los tanques y el pasaje aterrorizado.
Y yo aquí, tan muerto de miedo como ellos y con estas mechas, pero intentando que el planeo resulte los más suave posible y que el tiempo que transcurra hasta tocar tierra se imponga no traumático y de lograr aterrizar, que el pasaje arribe sano y salvo.

Lo intentaré, queda la promesa hecha.
Estimo que es algo y que, por algún lado hay que comenzar.

Lo se: no se entiende nada. No importa. Tanto críptico por allí, dando vueltas.

lunes, enero 16, 2006

¿Me entiende?

El verano venía más o menos igual que todos los veranos: calor, lluvia, humedad; las olas y el viento del mar para unos pocos, el cemento hirviendo de la ciudad para los más, el primer Boca-River, crónicas radiales y televisivas desde la Costa, el recambio turístico; precios por la nubes, sueldos por el piso. En fin, esas cosas que tanto le place a gente como uno.
Pero bueno. Nada es para siempre, cantaría Fabiana Cantilo. Reapareció el héroe de Radio 10 y la derecha urbana. Con Ustedes Juan Carlos Blumberg , su raro peinado nuevo, su prolija barba recortada y sus velas. ¿Me entiende?

Infobae.com

Póstumos

Son mis blogs favoritos, en el orden que gusten: Wimbledon, de Guillermo Piro; Póstumos, de Daniel Massei; El Fantasma, de Omar Genovese; Tómenlo como de quien viene, de Daniel Freidemberg; Estación Constitución, de Aydesa Berón; Añadiduras, de Carlos Racak y Doke Literario.

Hoy quiero agradecer a Daniel Massei por su posteo en Póstumos de ayer.
Sólo eso.

La mosca y la sopa Eliaschev

Continúa el periodista eyectado con su fatal culebrón de verano. Sigue, sigue y sigue hablando. Habemos lluvia y a Pepe Eliaschev hasta en la sopa. Aflojando.

Página/12.com

El sitio

El sitio más visitado en los últimos diez días.

Llámame Carla

¿Recuerdan a Carlo, el enfermero filipino que decía estar embarazado ? El pobre o la pobre, en realidad se llamaba Carla. Es que en Filipinas, existen algunos problemas con los nombres. El tiempo, testigo cruel e inexorable, terminará por darle la razón y deberán de pedirle perdón a Carlo. O a Carla.

Página/12.com y BBC Mundo.com

La foto del escarabajo

¿Por qué ese miedo a morir si decís que es un mundo mejor?
¿Cuántas veces me quise amigar con tu ser superior?

Casi sin voz te encontré.
Vi en tu mano la foto del escarabajo,
diciendo las nubes serán la cadena,
y verte, sonreír otra vez.

Temprano era para abandonar,
Lo supiste al final.
Viste a tiempo que en ciertos aspectos,
no rinde escapar.

¿Por qué no estoy a tu lado hoy?
¿Por qué faltó el valor en tu mente demente
y no pudiste dar ese golpe final,
a la vida, que tan mal te trató?

Acho Estol, La Chicana

Volvé, Saddam

Los padecimientos y las penurias de todo el pueblo iraquí , ocupado por los estadounidenses que arrasaron y destruyeron Irak.

"No podemos decir ni una palabra porque ellos tienen armas"
“Bush debería estar entre los mayores terroristas, junto con sus colegas de Gran Bretaña, porque todos ellos son criminales que han matado a cientos de miles de iraquíes".

Urgente 24.com

domingo, enero 15, 2006

Australian Open

Hoy comienza el primer Gran Slam de la temporada, el Abierto de Australia . Aquí el website oficial. También se puede consultar el sitio oficial de la A.T.P.
Entre los argentinos, David Nalbandian es el que mejor se adapta a la superficie de Melbourne; pero mi corazón tenístico está en manos de esa alma sensible, del Señor Revés: Gastón “el Gato” Gaudio.
Será necesario tener en cuenta y recordar que el suizo Roger Federer juega a otra cosa.
Televisa ESPN y uno de sus comentaristas es un verdadero lujo. Claro y didáctico Javier Frana dicta cátedra.

Cosecha de polvos

“Ahora esperan poder utilizar la cosecha de polvo cósmico recogida por la 'Stardust' para desvelar numerosas incógnitas sobre el origen del Sistema Solar”

Lo qué hace la abundancia: cosechan polvos cósmicos recogidos y en ¡el desierto!
Y uno qué se conforma con poco. Con uno, tan sólo. Uno. Sencillo, humilde, primitivo y terrenal. Sin cosechar ¿Para qué? Por acá nomás, en Argentina, en Capital Federal, en Palermo de ser posible.
Y no existe incógnita alguna, menos aún desvelos.

Abc.es

Rumiando el silbido del viento

Nada los detiene. Cuando la esencia de la vocación social de su Revolución dignifica y significan beneficios reales y concretos. Modestos, pero reales. De nada sirven los bloqueos, tampoco los huracanes y menos aún una tenaz sequía.

Juventud Rebelde.cu

Mudar el cotorro

Andaba con ganas de mudarme de blog; pero pensándolo mejor, voy a mudar mi cotorro a Manhattan .
Los gustos hay que dárselos en vida.

La Vanguardia.es

A Blair, tanta farmacia le piró la mente

“Es muy difícil escoger el epígrafe más suculento de la Respect agenda en la que Respect agenda ha escrito los detalles que informan su Respect Action Plan”

La Vanguradia.es, Josep María Fonalleras

La fórmula del éxito

Del empresariado argentino , por supuesto.
Alfredo Zaiat lo cuenta en Página/12.

Pagina/12.com

III - El muchacho menemista

-¡Turco traidor!
El grito destemplado del Rey de Segundo Piso, retumbó y se expandió por toda la redacción aún despoblada.

El turco A. reportaba en el Reino del Segundo Piso a Información General, cuyos límites geográficos y periodísticos resultaban por demás ambiguos. Su ingreso había quedado maquillado bajo la categoría de colaborador permanente, pero su remuneración igualaba y hasta superaba la de muchos secretarios de redacción.
El flamante ingresado salteó de modo muy atlético todo el escalafón del Estatuto del Periodista.

En muy poco tiempo, logró posicionarse de manera cómoda y estratégica en su flamante puesto de trabajo. Habitual visitante y residente casi permanente del entorno íntimo de Marcos C., por entonces Rey del Segundo Piso; de manera tal que utilizaba habitualmente el despacho del secretario y mandamás, para consumir y gastar en el hábitat natural del todopoderoso, sus horas laborables.

Su figurada y actuada simpatía, le permitió entablar afinidades de diversos grados de fortalezas, que además de servirse de las labores periodísticas, también las excedían. Con su accionar obró de manera influyente y decisiva en el trazado de estrategias editoriales; pero también logró interferir en aquellas que rozaba la burocracia administrativa: su ingreso a la selecta Zona de Rosca del Reino fue aprobado con la velocidad de un trámite que se atiende urgente y merece ser aprobado. La comarca donde se cocinaba un asado debajo del agua era aquel lugar donde, se disponía de la vida laboral de algún desangelado con quien algún poderoso no se llevaba del todo bien o simplemente, por no ser la sonrisa del caído en desgracia, del agrado del jefe. Como aquel que decide que trole hay que tomar para seguir. El bondi que conducía de manera inexorable al destierro y cuya única y final parada era la estación del olvido.

A paso firme y elegante, fue desplegando su impúdica estampa de ganador: Entrador, simpático, exótico, verborrágico, mujeriego y denunciante ligero. Cargaban sus genes la impronta manifiesta que luego se establecería de manera tan desafortunada, excediendo los límites del Reino Total de Piedras, en la Argentina misma: el paradigma del hombre menemista. Eso, un muchacho menemista.

Como uno de sus logros extraperiodísticos, será recordado por la urbanidad estética de haber impuesto la moda del moñito y los tiradores en el Reino del Segundo Piso. Él, tan pulcro e impecable, tan de bigote. Siempre prolijo y cuidado, había conseguido en muy poco tiempo, lo que a muchos le demandaban años: el de poseer un espacio de privilegio y de ascendencia directa a Papito, el alías del Rey del Segundo Piso.

Su paso por el Reino del Segundo Piso se comprobó escaso en producción en el género de la crónica. El sobre rotulado con su nombre y que dormía en el Archivo de Redacción, a cuyo mando estaba Aarón C., hermano de Papito; languidecía escuálido, casi anémico de historias. Algunos recortes de semblanzas de arrabales y suburbios, de flores robadas, alguna que otra reseña de libros y un par de fotos sueltas y marcadas para el editor o para fotografía, ocupaban holgadamente ese continente marrón y rectangular que eran los sobres personales.

Un buen día su firma abandonó aquel placentero anonimato y jugueteó con cierto grado de popularidad. Fue cuando sus huesos dejaron el confortable sillón de la redacción para encerrarse como navegante de piloto de rally. Desde allí y a diario enviaba sus crónicas, mientras la competencia automovilística quemaba etapas. Estiman quienes conocen las tripas del asunto que esa fue su mejor perfomance periodística en el paso por el Reino del Segundo Piso.

Pero mientras no fue acompañante de rally y transitaba el parquet salpicado en tinta del segundo, poblado de operarios gráficos, de linotipistas y máquinas de linotipos que derretían barras de plomo para devolver moldes con tipografías de diversas formas y medidas; en ese ámbito con aroma a vapor de plomo, tabaco, polvillo de papel y tinta fresca, el hombre fue pergeñando pequeñas, minuciosas y exactas radiografías de sus compañeros de redacción. Toda su permanencia era dedicada a la tarea de observar, investigar y escribir sobre cuestiones, pormenores o entreveros de vidas ajenas. Un verdadero chismoso.

Un día la rotativa virtual imprimó Diario Pasillo y su tiraje superó la media habitual: Había sido despedido al turco Oberdam Rocamora. Sonaba tan a puesta en escena, que rompía la vista. De ser otro el personaje y de haber caído tumbado y aplastado por los engranajes de la topadora de la Zona de Rosca del Reino, no hubiese sido arrojado a las aguas de los desocupados. Se hubiese puesto en marcha el plan de rigor. Destino: Siberia. Ese lugar que más odiaba el damnificado. Ese espacio atemporal, impersonal y sin posición fija en el Reino del Segundo Piso.

Si su figura se hubiese marchitado por el sol de los poderosos, tendría entre sus manos un pasaje con asiento en pasillo y con excursión a Siberia y no una suculenta indemnización, como fue lo que sucedió.
Así fue que el hombre puso su mejor cara de muchacho bueno, de heroica victima de un sistema perverso, de turco mojado y perdido en la neblina, para volver unos días más tarde a ensobrar y se alzarse con el fangote y si te he visto, no me acuerdo. Marchó con la frente falsamente marchita en busca de otros mares.

Eso fue lo que pensaron casi todos. Muchos suspiraron aliviados. Algo es algo: uno menos para llevarle las noticias no periodísticas a Marcos C., estimaron los habitantes del Reino del Segundo Piso.
El consuelo se revirtió en oscura e impredecible pesadilla una tarde de un día cualquiera para el Gerente de Personal; para el entonces secretario de Espectáculos del Reino del Segundo Piso, Carlos M. y su fiel escudero, Rómulo B.; para la bella pero humilde correctora, amante feroz en funciones privadas de Carlos M.; para el talentoso y bohemio Jorge G. y hasta para el maestro que fue Emilio P.

Fueron pocos los que quedaron a salvo de las bajezas y salpicaduras narrativas del turco A. Todos y por las dudas, hojearon la flamante edición de “Diario de la Argentina”, que se convirtió en lectura casi obligada de los habitantes del Reino del Segundo Piso y de diversos ocupantes del Reino del Tercer Piso. El turco A. estaba tocando su canción, la de todos ellos. Y vaya de qué manera.

Hubo divorcios fronteras afuera del Reino del Segundo Piso, producto de la ventilación chimenteril que la lectura del libro desencadenó. Más de uno tuvo que imaginar esclarecimientos y explicaciones de diversa índole, acerca de su comportamiento laboral para cuando llegaran a sus casas. Y a muchos, no les fue bien o resultaron poco convincentes sus historias. Más de uno tuvo que hacer las valijas e irse de su hogar; alquilar un departamento y comenzar una nueva vida.

El Turco A. colaboró así, de manera generosa y desinteresada -cualidades por demás extrañas y en desuso en él- a la oxigenación y renovación de muchos matrimonios que se desmoronaban enquistados en la rutina, el tedio y la monotonía. Esa podría ser una visión ciertamente optimista; con ribetes innegables y de señalada connotación evolutiva; que pudieron llegar a obrar como una bendición tan inesperada como liberatoria, para algunos personajes manchados por los hechos narrados con exhaustivo cuidado y de manera meticulosa en “Diario de Argentina”.

Los jerarcas de turno del Reino Total de Piedras, haciendo gala de su poder, impartieron la orden de no circulación del libro, extra e intramuros. Había que desactivar y evitar el deslizamiento de esa traicionera bomba panfletaria, alegaron. Está claro que, más allá de la alcahuetería barata del turco A., todos tenían algo por ocultar; o al menos, alguna arista laboral y privada que no resultaba conveniente tomara estado público. Ropa sucia, adentro.

-¡Turco traidor!
El grito sonó en el despacho de la Reina Madre del Reino del Total de Piedras.

Por ello que, anoticiados de la nueva actividad detectivesca del turco A., no les causó la menor sorpresa. Siempre y sin ocultamientos supieron que le sentaba de maravillas la pilcha de botón.

Re

Mi soledad, siempre he pertenecido a ti.

Café Tacuba, Esa noche, Re

Cool Memories

¿Por qué la debilidad de los débiles se ha convertido en un hecho cultural, mientras que el hecho mucho más espantoso de la estupidez cotidiana no altera a nadie?

Estamos en situaciones movedizas, en las que nada se oculta, todo es móvil: un mundo de una inocencia completamente nueva, pero que ya no ilumina la utópica constelación del secreto.

La tristeza de la inteligencia artificial es que no tiene artificio y, por lo tanto, tampoco inteligencia.

Jean Baudrillard, Cool Memories (1980-1985), Anagrama

sábado, enero 14, 2006

Mujer avant garde

La Nación continúa con la serie de entrevistas a celebridades de la temporada en Mar del Plata. Hoy, el turno de Moria Casán . Para recortar y guardar. El verano hace transpirar la mente en el balcón.

La Nacion.com

La imagen de Kim Phuc



En la agencia Associated Press Nick Ut , fotógrafo profesional, dice hacer de todo un poco: deportes, Hollywood o lo que venga. Pero la imagen de la niña Kim Phuc, quedará en la historia.

BBC Mundo.es, AP

Demoliendo tímpanos

El músico Pete Townshend, guitarrista de The Who, confiesa que ha tenido que suspender sesiones de grabación por problemas auditivos; cree que abusar del volumen del iPod podría provocar sordera.

Diario El Tiempo, Colombia

Familia numerosa

Con la voz quebrada, Aída Vergara manifestó su arrepentimiento por haber mandado más de 300 cartas a la empresa Correos Chile, a nombre de sus sobrinos e hijos de vecinos, para obtener regalos donados durante la campaña de Navidad de la empresa.

Diario La Tercera, Chile

viernes, enero 13, 2006

Recambia, todo recambia

Infobae y el recambio. Clarín y el recambio. La Nación y el recambio. 26 Noticias y el recambio. Página/12 y el recambio.

Salto de calidad

Ella, nuestra Mónica Ayos ha dejado a la vedette que lleva en el alma, para consolidarse en la actuación.
Inside the Actors Studio la espera.

La Nación.com

Chancho verde nunca engorda

Qué verde era mi puerco.

BBC Mundo.es

Tecnosexual

Siente angustia si olvida el celular en casa. Chequea su correo electrónico las 24 horas. No tiene álbum de fotos, solo discos llenos de imágenes en JPG. Y oye música bajada de Internet en MP3. Con ustedes, otro arquetipo de los hombres actuales Dante, el tecnosexual.

El Comercio Peru.com

jueves, enero 12, 2006

El pianista


Jorge Gelpi es un amigo.

Jorge Gelpi
es pianista y compositor; lidera un cuarteto de jazz.

El martes 17 de Enero a las 9 p.m. sonará impecable y ajustadísimo, en Notorious, Callao 966, Capital Federal.

Con Jorge en el piano, Alejo von Der Pahlen en saxos (uno de los Fundamentalistas del Aire Acondicionado , la banda de Carlos El Indio Solari), Arturo Puertas al contrabajo y Alejandro López en batería.

Será un gusto.

Imagino que ha de ser feliz donde se encuentre, en su lugar; pues fue el sitio determinado por, vaya uno a saber quién.
Intento imaginar como es un año más por estos días y la dicha que me provocaría el poder desearle feliz cumpleaños.
Un año más de sólo imaginar y aún así, no logro imaginarlo.

miércoles, enero 11, 2006

Cierra esas ventanas

Golpeábamos, en tanto, los muros de adobe y era nuestra herencia una red llena de agujeros. (Cantar mexicano,1528)

Windows ya es un agujero.

La Nación.com

Sean, el bueno

Qué gran hombre Sean McCormack . Todo un humanista. Anoten su nombre. Perfume de candidato a Premio Nobel de la paz.

BBC Mundo.com

Grabaciones encontradas

Los doctores del Hospital Hadassh, dónde se encuentra internado Ariel Sharon probaron con Mozart, con shawarma y con la palabra de su hijo Omri; pero parece que puestos a escoger, prefieren un bambardero a un bombero.

El País.es

martes, enero 10, 2006

Norte

En el rectángulo de Peña al dos mil novecientos el infierno está encantador. Ajustando a su gusto la Ley de Lavoisier, allí nada se pierde, todo se transforma en líquido. Aún con el sol a medio asomar por sobre la terraza de la casita de enfrente, en la petitera esquina del Pasaje Bollini; el ambiente se torna un tanto más que tibio. Agobiante, para ser más exacto.

De pie. Ha llegado.
El bailarín estaciona su modelo dos mil seis sobre Peña, toma su maletín, desciende y mientras cruza la calle, se vuelve. Gira y apunta el control remoto para confirmar haber cerrado bien las puertas. Ya está. Ya lo tengo aquí.

Sin saludar, en ayunas y con el Marlboro colgado eternamente de sus labios, ingresa al rectángulo.
-Andá a pagar Ingresos Brutos y el Monotributo. Al Pago Fácil ¿Cuánto es? Y volvé rápido.
Así, de sopetón, todo junto. Sin mediar el mínimo gesto amistoso. La ansiedad le mastica la cabeza y la avaricia le anuda el bolsillo.

Trazo mi recorrido y acciones: Enfilaré por Peña hasta Agüero, formaré la cola para abonar y presuroso, deberé de pegar la vuelta. De cualquier modo, toda opción es mejor que permanecer en el rectángulo; tanto más ahora con la temperatura excediendo la sensación térmica oficial de TN y además, el humo del tabaco. Insalubridad manifiesta.

La Recoleta te mata. Por algo está plantado allí tan ilustre cementerio.
A rodar la calle. Peña, Agüero y de repente y por la vereda de la sombra de Pacheco de Melo, me dejo llevar a paso muy calmo y en línea recta, hasta dar con la avenida Pueyrredón. Antes de cruzar la plaza, llegué a observar el vapor que envolvía y humedecía los bancos y las hamacas.
Tiré la diagonal conveniente para alcanzar la avenida Las Heras. Dar con ella y cruzar para caer justo enfrente del edificio de la antigua Facultad de Ingeniería.

Ya de vuelta en el rectángulo, entregué al bailarín los comprobantes de los pagos. Sus pagos. Buen provecho y a su salud.
Es inevitable, la incontinencia verbal lo desborda.
-¿Por qué tardaste tanto? ¿Pagaste todo? ¿El vuelto? ¿Aumentó? ¿Había mucha gente?
No respondí, ya no respondo. Pólvora en chimango.

Entrar en la librería Norte fue permanecer y flotar un ratito en el paraíso o lo que por él consigue imaginar un tonto como yo.

lunes, enero 09, 2006

Gatos

Los ancestros más antiguos de los gatos -de hace 11 millones de años- de las 37 especies existentes de estos felinos anduvieron por todo el planeta y se asentaron en todos los continentes, excepto la Antártida.
El narrador sabe de algunos conocidos que, frecuentan la especie más jóven. Hablan y si se les pagan, ni les cuento.

BBC Mundo.com

Todo oso es político

China envía dos ejemplares gigantes a Taiwan, pero el regalo ha indignado a Taipei.

El País.es

domingo, enero 08, 2006

B.B.King

O el Blues del hombre sabio.

Página/12 (de Esquire)

¿Capitalización o Reparto?

¿Qué hará cuándo se jubile? se pregunta el narrador. Aún faltan muchísimos años, concluye. Pero lo primero que intentará comprar será... un gestor.
En España y en algunos países de Europa, a los 65 años se propician otros lujos y también, algunos accidentes.

La Vanguardia.es

Pixeles convertibles

A Mingo se le escapó la idea. Al inglés Alex Tew , no. Girar en descubierto estimuló su imaginación. Y cómo.

BBC Mundo.com

Chalecos

Dicen: Pero Irak es diferente a todo.
Mejor será que, se retiren de su territorio aquellos que lo invadieron.

El Pais.es

Gendarmes voladores

A las mulas y los camellos, los atrapan; pero la merca que ha sido decomisada ¿vuela?
Qué récord tan dudoso.

La Nación.com

viernes, enero 06, 2006

Afiches desnudos

No es intención del narrador caerle fiero a la señora, pero con algunas culpas carga en su agenda. Por contribuir en la génesis de los obscenos números, a la convalidación de los índices indecentes y a su correspondencia directa con los coeficientes tramposos de la economía. Si, el narrador está enredado con ellos. Porque esos brutales números le manejan la vida y día a día, intentan boicotear la esperanza del mejor plantado. La leche cuesta tanto, el arroz esto otro, la tarjeta del subte casi una moneda, las manzanas un poco más y de la carne, bueno, mejor ni hablar o acercarse a ella.

Lo que molesta al narrador, además de la apatía generalizada de los políticos, es volver a sentir esa sensación deforme de estar sobreviviendo tiempos de piloto automático, esta vez activado por los tortolitos del Calafate. Mientras unos pocos se divierten en la costa y sus periferias, los que quedamos en la Capital Federal semivacía y desnuda, somos habitantes de una ciudad que así observada, se exhibe más cruel, impiadosa y desencajada que nunca; con sus llagas y miserias expuestas al enfoque sin mediar filtro. Por allí andan y deambulan como fantasmas demacrados y sin el amparo, el ocultamiento y el sostén diario que le es concedido por la multitud; el desarticulado gentío de indigentes y desarropados, revelándose aún más oscuros y desamparados. Tal es el dolor que proyectan sus escuálidas sombras que resulta inevitable no sentir vergüenza de sólo verlos allí. De idéntica y patética apariencia -imagina el narrador- a la de cada ciudad, pueblo y lugar de la Argentina, que tolera y traga sin quejas, gran parte o todas sus carencias sociales sin saldar.

Un Estado fofo, bobo y ausente; pero con el honor y el sentimiento del deber cumplido por haber pagado toda la factura ilegítima al FMI ; para volver a dejar de lado y de manera incomprensible -al menos en la opinión del narrador- la única urgente y genuina cuenta que debe saldar sin pestañar: la deuda interna. Para que ni un solo argentino o habitante de este territorio siga padeciendo el ultraje de la única y elemental norma ética y biológica: la del tormento infrahumano que produce el hambre. Ni por un solo día más de sus vidas.

Pero los tipos no entienden y el narrador, no entiende por qué los tipos no entienden. O sí, concluye finalmente: no se hacen, son.
Una oficina pública dice que una familia tipo necesitó $ 831,55 para no ser pobre en Diciembre. Otra delicia que le conceden los medios al narrador: el poder reconocerse y saber que sigue siendo alguien; pobre, pero honrado.

La meticulosa frialdad y lo exacto del número asusta, impresiona, espanta. Esos 0,55 del final ¿De dónde lo rescatarán? ¿Qué malabar llevarán a cabo para dibujarlo y llegar hasta él? ¿Cuatro personas pueden vivir, lo que se entiende por vivir con dignidad, recogiendo $ 831,55 al mes? Es vulgar, pero no encuentra otra expresión: Por favor, un poco de respeto. El narrador le pediría de buen gusto a Felisa, a cada funcionario del INDEC, a Cristina, a Néstor, a los Fernández y a toda la corte de pingüinos que lo intenten por un solo mes en sus holgadas vidas.

También llama la atención el silencio -casi cómplice, diría- de casi toda la progresía vernácula. Una vez más y como en la segunda década infame del califa ratuno de Anillaco, el bienestar y cierto ingreso firme, termina por adormecer y acallar el mínimo brote de rebeldía intelectual.
Qué destino el nuestro, al menos el que le toco en suerte vivir a la generación del narrador: milicos asesinos, Alfonsín, la rata, el androide, el cabezón y ahora, el pingüino y su comparsa de acompañantes obedientes y cómplices. (*)

Es como suelta el tango Afiches: Dan ganas de balearse en un rincón.

(*) Aclaración necesaria

En verdad, no sé si se estila. Pero, me lo ha hecho notar y con toda razón Daniel Freidemberg.
No voy a excusarme escribiendo, por ejemplo “Qué querés que te diga, para mí es como una macana”, tal lo explica hoy y de manera muy clara en Página/12, José Pablo Feinmann en su columna de Opinión.

No. No existe en mi ninguna reticencia en nombrar el ser. Por ello escribo: "Qué querés que te diga, para mí es una macana". Una macana grande como una casa encolumnar y poner en igualdad de condiciones a los milicos asesinos con Alfonsín, el androide, el cabezón y el pingüino.

De torpe y apurado y no cabe la excusa de haber intentado sólo el repaso temporal de los mandantes de turno.

A la rata no la excuso ni la incluyo, pues y a pesar de haber sido elegida por el voto del pueblo en dos ocasiones; y por ese "pequeño detalle" su traición al mandato popular resulta mayor e incalificable y por ello, imperdonable. Fue matarnos con otras palabras. Digamos que, nos fue moliendo lentamente. Ahondando y continuando aún más, con los ejercicios realizados por el Orejudo de Hoz -uno de los mentores intelectuales de los milicos asesinos- y las brutales imposiciones del manual capitalista y liberal. Así quedamos los que lo sobrevivimos.

Por ello, nuevamente perdón.

Domingo 8 de Enero, 4:28 p.m.

jueves, enero 05, 2006

Estar en negro e incluido

Por fin una noticia que incluye al narrador. Es parte de un índice. No es poco. Cómo le gusta ser negro y con mucho olor.

Copiame y no me toques

Llamativa es la similitud existente entre los logos del canal de televisión Ciudad Abierta del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con el de la página de avisos Clasificados Argentinos, correspondiente a la edición digital del diario Infobae.

Al pepe

Todo lo que continúa diciendo el eyectado Pepe E., seguramente ha de ser cierto. La pregunta es ¿Por qué ahora y no mientras tuvo su programa en el aire?
Sigue hablando al pepe, Don Pepe E.
Faltará escucharle decir que le cortaron las piernas. O el aire.

Radio Jai.com.ar

miércoles, enero 04, 2006

Cruz Diablo

El himno de Tangópolis le dice -como al oído- que sus aventuras pegan mal y anuncian poco. Vomita la rata que vuelve.
Dios nos libre y guarde.

La Nación.com

Se le soltó un botón

Sonrían: el López Murphy del balompié, el deté Julio César Falcioni tiene todo filmado, según dice.
Lejos del ánimo del narrador intentar alguna defensa de Pusineri, pero admite que, sería una gran noticia (o película) que el ahora director de videos, se encargara de hacer lo mismo, proponiéndose averiguar con idéntico tesón y esmero, de dónde obtiene los fondos su jefe Julio Comparada, para pisar tan fuerte y hacer la pata tan ancha.

Página/12

martes, enero 03, 2006

Tener fun

Cada parte del día que gasta y desperdicia en horas al divino botón metido en ese espacio áspero y hostil, son horas irrecuperables para el narrador. Un salón dónde se escuchan opinantes de panza llena, corazón contento, celular, cero Km. y aire acondicionado split, hablar sobre otra realidad, otra vida, otro mundo. Ellos, los opinantes, no hacen más que constatar la patética certidumbre del narrador de cohabitar por ese montón de horas el lugar equivocado. Un sitio donde tiene la extraña sensación de formar parte de la Murga de los Renegados, una murga tan particular que él sólo integra. El narrador se pierde, algo que y por cierto, muy fácilmente consigue. Se extravía entre sus divagues y feroces cuestionamientos internos, esos que le indican que la realidad, la vida y el mundo no es eso y sólo eso, la que manyan los opinantes panzas llenas. Que existe un mundo que se disimula, se tapa, no se mira o lo que es peor, no se quiere ver.

Hay algo que perturba al narrador y termina por descompaginarlo: muchos de los que la ven pasar y ni siquiera con migas se alzan, construyen sus costumbres copinado estilos, gestos y expresiones a la manera y observando al detalle a los panzas llenas. ¿Cuántos libros por mes obtendrían los que la ven pasar con el dinero que invierten en un teléfono celular? El narrador lo intuye: el aparatito del campeonato incluye a los relegados y les concede pertenencia en un universo que los escupe de manera tan fría y veloz, como el mensaje de texto que se esmeran en hacer viajar. Los iguala con ese pibe que todos los días la tele les restregar por sus narices. Ese, el pibe de la publicidad que mientras habla con la potrita más lustrosa del barrio, se peina y se vaporiza con Axe. Un libro no tiene el fun del aparatito del campeonato, ni le hará conseguir chicas. No de la forma que intenta hacerle creer la publicidad de la tele.

Cada noche, después de desperdiciar un montón de horas al divino botón y llegado a su posición hogareña, el narrador se pregunta si no vivirá dentro de un termo y todos estos divagues no forman parte de su hipercrítica mirada social, según le han dicho.

Hoy estamos de garpe

A vivir que son los días. Se terminaron las excusas. Somos libres. Se pagó toda la factura al FMI.

lunes, enero 02, 2006
Hoy no tiene casi nada para contar el narrador. Sólo saber y lamentarse, que es una gran macana todo este tiempo carente de mimos, canela y tiramisú.

domingo, enero 01, 2006

La vida es hoy

Mañana el narrador deberá de salir como todos los días por catorce horas de trabajo de paga diaria. Y además, cruzar los dedos y agradecer por ello.

Mañana los diarios contarán en el segundo día del año, lo que cuentan siempre del primer día del año. El narrador reniega de confeccionar cualquier clase de lista. Considera que está demás.

Mañana la radio y la tevé, tratarán de esmerarse para superar las primicias de los diarios, agregándole los comentarios de los enviados especiales a Cariló, Punta de Este, Pinamar, Mar del Plata y Villa Gesell (siguen las firmas).
El narrador atrasa: ya lo están haciendo todos: diarios digitales, la tele y la radio.

Mañana los periodistas, los economistas, periodistas devenidos a economistas y economistas devenidos a periodistas, nos inundarán nuevamente con índices y coeficientes del crecimiento de PBI, el índice bla, bla, bla.

Mañana los personajes arriba mencionados, nos explicarán los beneficios del índice bla, bla, bla.

Mañana los índices y coeficientes no llegarán a la panza de más de la mitad de la población argentina.

Mañana el narrador se preguntará una vez más ¿Para qué carajos sirven los índices?

Mañana los menos planearán cuáles vías (terrestre, fluvial o aérea) utilizarán para llegar a sus vacaciones en Cariló, Punta de Este, Pinamar, Mar del Plata y Villa Gesell (siguen las firmas).

Mañana los más planearán cómo no quedar en la vía y cómo llegar al final del mes, al final de la quincena, al final de la semana.

Mañana faltará un día menos para que Lupo cancele con nuestro dinero toda la factura al FMI.

Mañana querrán hacernos creer que algún cambio acontecerá mágicamente, que algo cambiará (¿de banca?) y seremos, finalmente en algún momento de nuestras vidas y de ser posible este año, libres y felices. Libres del FMI y felices de vivir en la opulencia consumista que y una vez más, nos generan los índices.

Mañana cédannos el intentar y a nuestra manera y gusto, la posibilidad de ser libres y felices. Guárdense sus consejos para la próxima Cumbre de las Américas.

Mañana comenzará la cuenta regresiva del Mundial de fútbol. Se considerará un buen momento para aumentar tarifas y servicios públicos domiciliarios.
Considerar que tal vez se obtenga el Mundial de fútbol y nadie reparará en el aumento de ellas.
Considerar que quizás no se obtenga el Mundial de fútbol y nadie reparará en el aumento de ellas.

Mañana y hasta Febrero, ningún abogado lo llamará al narrador por la deuda tal del banco tal.

Mañana y muy por las de él, el narrador intentará cambiar algo, siempre que pueda y lo dejen.

Mañana seguirá extrañando a Matías y Bianca, a pesar de verlos casi todos los fines de semana.

Mañana intentará imaginarla y soñarla como aquella vez. A ella.

Mañana y por último, el narrador intentará trazar algún plan de corto plazo: que llegue lo más rápido posible pasado mañana.

Hasta mañana.